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¿Quien
es esa chica? Marlok, un personaje interpretado en sus acciones y en sus
fotografías por la artista Lorena Kaethner.
V Salón de Arte de la Universidad Nacional de Tucumán
Por Jorge Figueroa | De la Redacción de Plano Azul
¿Quién es esa chica? Marlok, un personaje interpretado en
sus acciones y en sus fotografías por la artista Lorena
Kaethner. Una pin up de los años 50; esas chicas de historietas
y de calendarios, seductoras y con mucho glamour, que dejaban (y dejan)
a los hombres dando vueltas.
La fotografía la muestra recostada en una alfombra (o almohadón)
tejida y bordada con la forma de corazón, y en el marco del cuadro
se prenden numerosas lamparitas organizadas como una marquesina. Esa fue
la obra que se llevó el primer premio del V Salón de la
UNT, en el MUNT. Al parecer, al jurado (Alicia de Arteaga,
Andrés Labaké, Ana Claudia García,
Gabriel Varsanyi y Carlos Alcalde) lo terminó
de convencer el título de la instalación: “Con cariño
para el jurado”, toda una dedicatoria que cierra, ciertamente, la
obra.
El segundo premio fue para Rolo Juárez, para una pintura (“Dos
mentes brillantes”) en la que el artista incorpora materias como
lentejuelas y piedras simil rubí. Y el tercero, para una instalación
de 49 fotografías (“1564 seg”) que hizo Javier Soria
Vázquez. También hubo menciones para una escultura (autorretrato)
de Jorge Lobato Coronel, y para dos pinturas de Agustín González
Goytía y Sonia Fernanda Ruiz.
Una vez más -tal como había sucedido el año pasado-,
el tono pop prevaleció en el salón, que seleccionó
51 trabajos sobre un total de 171 presentados. Y también está
claro que ratificó su perfil de arte contemporáneo y su
carácter multi disciplinar; lo que no es poco, si se tiene en cuenta
que aún hoy, cierto oscurantismo insiste en pensar el arte a través
de los géneros tradicionales, forzando delimitaciones.
La instalación de Kaethner, el trabajo con su personaje, reúne
mucho la actitud pop (domina en sus trabajos un tono festivo, despreocupado,
lúdico y técnicamente artesanal): ocurrencia, actividad
lúdica, juego y diversión, además de rescatar un
icono del pasado y plantearlo en la actualidad, resemantizándolo.
La pintura de Juárez, no le va a la zaga: dos perfiles parecen
dialogar entre sí, pero, en rigor, es el mismo personaje, es el
mismo autor, que no puede escapar a su monólogo. “Dos mentes
brillantes” está construida con pintura, pero también
con brillantes lentejuelas.
Alejado de este tono, se plantea la fotografía de Soria Vázquez,
en un neo conceptualismo que se repliega y se despliega en torno de las
reflexiones sobre el espacio y el tiempo; 49 fotografías integran
una composición de la misma escena; son 1564 segundos de exposición
de cámara, y uno no puede sino pensar en el espacio devenido tiempo,
o el tiempo devenido en espacio; en concepto de espaciamiento, en términos
de Derrida. La palabra différance, apunta a compensar la pérdida
del sentido de temporización y también de espaciamiento
presentes en la noción de diferencia. Este doble sentido de espaciamiento
y temporización pone en cuestión la idea de presencia, como
así también la de su opuesto, la de falta, y permite preguntarse
por el límite que obliga a pensar el ser en términos de
presencia y ausencia. Las imágenes de Soria Vázquez reflexionan
desde esta presencia y desde esa ausencia.
Pero más allá de los premios, hay obras que merecen una
consideración especial, como “Tips para el arte contemporáneo”,
de Lucrecia Lionti, una de las propuestas más irónicas y
críticas, que, sin perder el humor, reúne nombres de artistas
famosos, operaciones artísticas (apropiación!!), términos
filosóficos y citas, escritas con papeles diferentes. La obra permite
reflexionar sobre algunos clichés –lugares comunes, y no
tanto- que dominan la creación más juvenil, y mofarse un
poco del excesivo uso de algunos términos como “work in progress”
o “under trash”.
El trabajo de Lionti, en rigor, es una exposición de la intertextualidad,
desde que llama la atención acerca de aquellos procedimientos,
herramientas, procesos y nombres propios que, desde la ausencia, están
presentes en un texto artístico.
Aunque desde posicionamientos distintos, no pueden soslayarse las pinturas
de Roberto Koch y de Rubén Kempa, como tampoco el lienzo de género
de Alfredo Agustín Frías; o el laborioso tejido con lentejuelas
y cuentas de Tina Herrera. Sorprende la nueva obra de Andrea Elías,
unos sencillos dibujos de pequeño formato, absolutamente alejados
de sus fotografías.
Por
Jorge Figueroa
De la Redacción de Plano Azul
2008. Tucumán, Argentina
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